Un Waffle en Buenos Aires: Día 1

miercoles cover

 

Esto, en mi cabeza (y no me refiero a los colores), pretende ser una bitácora donde podremos retratar de forma diaria la cuenta regresiva de Bélgica-Argentina. También, sin duda alguna, vamos a presenciar la cuenta regresiva de mi debacle mental. Los invito entonces  a una mirada absolutamente subjetiva y personal de como vivo esta espera, y como convive la calle con mi presencia.

Día 1

Esta mañana me levanté desorientado, pise un gato y fui directo al baño a lavarme la cara. Cuando levante la vista desde el espejo me saludaba la bandera belga. Si, como la de dos metros que tengo colgada en el living, pero en mi cabeza. Uff. ¿Recién Miércoles? El paseo matutino de Coco, el perro waffle, fue sin sobresaltos. Mirar, miran, claro. Del mismo modo que esa gente mira al que anda tatuado, al que no se pone la camisa Kevingston con náuticos, o al que no se pasa todo el viaje en colectivo hablando por celular. Pero nadie decía nada. Escuché, si, un “Así te tenes que pintar la cabeza vos”, pero no ahondé en el quien o el por qué.

El viaje en bondi fue otra historia. Vi caras de horror verdadero. Puedo afirmar que, al menos en ese coche de la linea 152, el miedo a Bélgica es muy real. Podía caer C*nchita Barreda con una recortada, pidiendo “un asiento para la señora”, que las miradas hubieran seguido sobre mi. Les juro, quise sacar no una, 15 fotos, pero era imposible de caretear.

Dejando de lado momentaneamente la reacción pública y anónima, estoy recibiendo mensajes complicados de parte de gente cercana a mi.

Sin título

Previo a Bélgica-USA, mis amigos se morían porque Bélgica ganara. Querían Cuartos con Bélgica y boludearme de lo lindo. ¿Y ahora? No se, está rara la cosa. Noto cierto temor. No estoy seguro si el mismo es a Bélgica, a mi reacción durante el partido o a la reacción de ellos en caso de un resultado adverso.

Hablando de miedo y mensajes, también me pasó esto, hace menos de una hora.

ventu
Volviendo al tema irritante, no se que es lo que voy a hacer. Soy argentino. Uno de mis primeros sueños, como el Diego pero más realista, es ver a Argentina campeón del mundo. Este Mundial, que es una puta fiesta, le presenta una chance inigualable al equipo de Messi. Lástima que da la sensación que nadie le aviso a Argentina que hay que jugarlo. Todavía no me voy a meter en los “What if?” de escenarios donde Bélgica gana y elimina a Argentina. ¿Es posible? MÁS VALE. No se trata de miedo, se trata de dejar de ser ignorante. Los demás también juegan y, por Dios, Bélgica lo hace bien.

El verdadero problema que estoy encarando en este momento es cual va a ser mi tarea en Waffles para Todos. Cualquiera que haya seguido una transmisión de nuestros partidos sabe de que va la cosa. Somos informales, tenemos buena data, sabemos más de Bélgica que nadie en este país y encima somos lindos. Si, lindos. 140 caracteres a la vez. Pero también somos pasionales. Porque, para interesar a la gente sobre un tema del que nadie hablaba, lo hicimos propio. Así surgió “El Supersuplente” Mertens, Soul Brother Witsel, el Kapy Kompany o El Mago De Bruyne (Te Amo). Estos jugadores ya son nuestros. Esa camiseta ya nos aprieta. ¿Te digo que se siente? No tengo las palabras. Pero tengo tuits.

tuits

Como verán, la objetividad es fundamental en Waffles para Todos. ¿Y entonces? Entonces no se. Porque, yo voy a ver el partido como un hincha argentino. Pero tengo que transmitir el partido como el relator oficial de la muchachada belga. Me encantaría poder habler con Fantino y preguntarle como hizo un hincha de Colón para aferrarse a Boca y hacerlo propio, y mantenerse firme.

No tengo la menor idea de que va a pasar con Waffles para Todos el sábado. Quizás lo vea con amigos, y tuitee. Quizás lo vea solo, encerrado en un cuarto sin ventanas, y tuitee. O quizás me la juegue y vaya al bar de la comunidad Belga en San Telmo. Con la camiseta de Argentina y una notebook. En cualquiera de estos casos, voy a sufrir. Y ustedes tienen asientos en primera fila.

Volviendo a la reacción popular, volví hace un rato de jugar al fútbol. En un complejo de 7 canchas, repletas de argentinos. Transpiré un poco, y estoy hablando de los momentos previos a entrar a la cancha. Eso si, acompañe mi cabellera con la 9 del Bati, del Mundial 2002. Rarísimo todo, parecía un Ljungberg Punk.

Por Fede Praml

 

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Un comentario en “Un Waffle en Buenos Aires: Día 1

  1. Donde se junta la comunidad belga esta bueno, pero le faltan cervezas tiradas, tipo Gibraltar.
    Fuiste alguna vez al bar de la cerveza Antares en San Telmo?

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