Mitad del vaso lleno

lleno

Mañana va a ser un día feliz. Pero también triste. Se va a dar lo que desde el sorteo del Mundial sabíamos que podía pasar, pero que esperábamos que nunca llegara. Argentina y Bélgica se enfrentan por los cuartos de final de Brasil 2014. Los benditos cuartos de final en los que Argentina perdió en los últimos dos mundiales -contra Alemania-, instancia que no supera desde Italia 1990. También son los cuartos de final a los que presagiamos que llegaría Bélgica en esta Copa del Mundo, el horizonte planteado. Pero como sucede en todos los ámbitos de la vida, cuando uno alcanza un objetivo, se exige ir por más, y se traza metas más ambiciosas. ¿Y Cómo no ilusionarse con superarlas?

Bélgica tiene con qué seguir avanzando en el Mundial. Desde que asumió Wilmots allá por mayo de 2012, este equipo no perdió ningún partido oficial. Ganó su zona en la clasificación europea al Mundial con 8 victorias y dos empates, y ahora lleva 4 ganados de 4 en el Mundial. Los números lo avalan. Pero también lo hace su juego. Con virtudes y falencias, Bélgica es un equipo que juega bien al fútbol. Su juego es ofensivo, presiona en campo rival para tratar de recuperar la pelota cuanto antes. Pero también se siente cómodo esperando, ya sea con o sin pelota, distrayendo al rival para aprovechar los espacios que se puedan generar. Le salga o no, Bélgica va a intentar imponer su forma de jugar en cualquier cancha. Obviamente que el rival también juega, y Wilmots tiene muy en cuenta esto. Pero no condiciona por completo su planteo.

Algo que genera dudas es el rival. En partidos oficiales, el equipo de Wilmots no jugó contra ninguna potencia, ningún campeón del Mundo. Sólo lo hizo en amistosos, donde le ganó a Holanda, empató con Francia y perdió con Inglaterra. Pero la historia es otra cuando los partidos son por los puntos, y este equipo no tiene experiencia jugando contra rivales cuya historia los tilde como favoritos. Habrá que ver cómo responden contra una selección de las grandes. También puede ser que esto los libere de presiones, juegen más sueltos y saquen a relucir su mejor fútbol. Veremos.

Pero en frente estará Argentina. Y como argentino, no hay nada que quiera más en este Mundial que ver a Messi levantar la Copa. Porque parece que es ahora o nunca, ya que no hay rivales a priori invencibles, y con la Pulga en la cancha, Argentina puede ganarle a cualquiera. Sin embargo, la selección de Sabella juega mal. Muchos se preocupan por cómo defiende. A mí me inquietan más las falencias ofensivas. Depende de arrestos individuales. no se ven movimientos ensayados, combinaciones, distracciones, para romper los bloques defensivos que le plantan los rivales. Distinta es la cosa cuando atacan con la cancha de frente, la defensa abierta y espacios. Ahí Messi y Di María se hacen un festín. Pero no se puede depender de eso.

Mañana a esta hora, si Argentina gana, estaré feliz, con la ilusión viva. Si, en cambio, el que gana es Bélgica, también estaré contento, porque me gusta ver ganar a los equipos que hacen bien las cosas, y porque a estos muchachos ya les tomé cierto cariño.

Así es como elijo ver el Argentina – Bélgica.

Por Joaquín Mosquera (@joaquinmosquera)

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