Aprendizaje

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La derrota del sábado ante Argentina por 1-0 en los cuartos de final del Mundial era esperable. No por eso es menos dolorosa. Wilmots tiene planes ambiciosos para este equipo, al que convenció de que podía lograr metas impensadas unos años atrás. Había cierta satisfacción por lograr meterse entre los ocho mejores, pero también creían que podían ir más allá. El propio Kompany dijo que se habían ilusionado con estar en la final.

Por eso la derrota ante Argentina fue un choque contra la realidad. Bélgica está para cosas grandes, pero todavía no está a la altura de las potencias. Y es lógico, no se puede adelantar en 2 años lo que lleva 20. Sí se pueden acelerar los tiempos. De hecho, Bélgica avanzó 12 años en 2. Con la llegada de Wilmots, regresaron a una Copa del Mundo, algo que no sucedía desde Corea-Japón 2002.

Pero hay que ir paso a paso, y a veces es mejor no saltear etapas. Esta fue la fase inicial de un proyecto a 6 años, iniciado en 2012, que cosechará sus frutos en Rusia 2018. El objetivo en Brasil 2014 eran los cuartos y se logró. Wilmots ya dijo que en la Eurocopa de Francia 2016, la meta será las semifinales. Lo que deja en evidencia que el proyecto va por fases, y que apunta a demostrar el trabajo realizado en el Mundial de Rusia.

Repasemos ahora las claves de la derrota de Bélgica ante Argentina:

El gol tempranero

Argentina's Gonzalo Higuain celebrates after scoring a goal during the 2014 World Cup quarter-finals between Argentina and Belgium at the Brasilia national stadium

Bélgica empezó perdiendo el partido a los 8 minutos, tras una jugada desafortunada, que empezó con una pelota perdida por el Kapy en mitad de cancha, que permitió el contragolpe de Argentina, comandado por Messi. La Pulga se encargó de marear a Witsel y Fellaini, un rebote dejó a Higuaín libre de marca, y el Pipa aprovechó ese segundo que tuvo para empalmar la pelota de volea con un gesto técnico notable, dejando sin chances de Thibu.

Un gol así rompe esquemas. Cualquier planteo previo se cae abajo cuando el equipo, en lugar de estar 0-0, está 0-1. Y le vino como anillo al dedo a Argentina para concentrarse en la marca y la presión, sin obligación de colocar mucha gente en ataque. La presión y la responsabilidad que iban a pesar sobre Argentina en caso de no ir ganando, se trasladaron al minuto 8 a Bélgica, y esto le pesó a los de Wilmots.

Nerviosismo

nervio

En línea con esto último, se notó cierto nerviosismo en algunos jugadores, que a veces confundieron intensidad con violencia, cometiendo infracciones innecesarias. Acá también jugó la impotencia al ver que los minutos pasaban y Bélgica no encontraba los caminos. Incluso la Paciencia Belga tiene sus límites. El nerviosismo también se tradujo en imprecisión, tanto en los pases como en el control. Vale aclarar que no fue algo excesivo, sino algo propio de un equipo poco acostumbrado a este tipo de partidos.

El rival

rival

Para completar el punto anterior es menester poner en la balanza al rival. Argentina neutralizó por completo a Bélgica. Por momentos lo borró de la cancha. Gran parte de la explicación de la imprecisión de los jugadores belgas se encuentra en el planteo argentino, que ahogó a los rivales, siendo un equipo corto que no le brindaba espacios para jugar. Cada belga que tocaba la pelota lo hacía con una o dos marcas encima. Entonces, a la mínima falla en el control, los argentinos ya le mordían la pelota. Esto se notó sobre todo en las bandas, con Hazard y Mirallas, que tuvieron que recurrir a constantes enroques para distraer, pero que nunca se pudieron deshacer de la doble marca de Zabaleta-Pérez por un lado y Basanta-Lazezzi por el otro. Ni hablar de la defensa. Origi fue un espectador. Sin espacios para sus piques letales, se vio obligado a jugar de espaldas todo el partido. Los números lo explican mejor: 8 pases recibió Origi en los 60′ que estuvo en cancha (uno más que Lukaku, que jugó la mitad del tiempo). Para comparar, Higuaín recibió 30 pases de sus compañeros.

 Mascherano – Biglia: dueños del mediocampo

masche

Sabella entendió que Bélgica lateraliza en la salida para volver al medio y por ahí romper la defensa rival. Por eso, colocó a Biglia, conocedor del fútbol belga, junto a Mascherano, para que se repartieran esa tarea de cubrir esa zona, y así evitar que De Bruyne y Fellaini se movieran con libertad.  Esto funcionó casi a la perfección. De hecho, cuando la pelota venía por arriba para Fellaini, sabiendo que el del afro siempre se impone, lo que hacían era marcar a los receptores. La segunda jugada fue siempre de Argentina. Wilmots vio esto en el último cambio, cuando metió a Chadli y tiró a De Bruyne, su jugador más importante, a la derecha, para ver si ahí lograba pesar. Pero poco cambió.

Witsel solo

Belgium's Witsel and Argentina's Messi fight for the ball during their 2014 World Cup quarter-finals in Brasilia

Este punto podría aludir a que sólo destaco a Witsel de la actuación de Bélgica, ya que hizo un gran partido. Pero no, porque encima ahí estaría siendo injusto con Courtois, Kompany y hasta Vertonghen. Con Witsel solo me refiero a que estuvo, y suele estar muy solo en el medio. Witsel se ubica entra la defensa y el mediocampo. Pero Bélgica suele quedar muy largo, y al del Zenit le queda mucho terreno para cubrir. Esto pasa tanto en ataque, en las salidas, como en defensa, en el retroceso, que es un punto a trabajar, ya que el equipo queda muchas veces partido cuando la presión de Fellaini y De Bruyne no funciona, dejando a Axel descubierto.

Sabella estudió esto, y salió a presionarlo a Witsel. Por eso pudimos ver a un Messi luchador en el primer el tiempo. Pachorra lo convenció de que tenía que estar encima del Soul Brother para tapar la salida de Bélgica. Debido a su gran técnica, Axel resolvió bien la mayoría de las veces, pero lo obligaron a demorar un tiempo más, y así Argentina lograba acomodar sus líneas. Más lo sufrió en defensa, donde quedó desprotegido en varias ocasiones, y debió ser secundado por el bombero del equipo: Kompany.

Demoró a Lukaku

Belgium's Lukaku reacts as he watches Argentine national soccer players celebrate their win after their 2014 World Cup quarter-finals at the Brasilia national stadium in Brasilia

Wilmots tardó en decidirse en poner al goleador. Más por mérito del rival que por responsabilidad propia, Origi no gravitó en el primer tiempo. No pudo generar espacios para los compañeros, ni servir como apoyo para estos, y tampoco desequilibró con ninguna jugada personal. Wilmots mandó a calentar a Lukaku en el entretiempo, y salió del vestuario charlando con el 9. Parecía que lo mandaba a la cancha, pero arrancó Origi, y a pesar de que la segunda mitad empezó igual a lo que había sido la primera, la entrada de Romeo demoró 15 minutos. Por potencia, por trayectoria, físico y hasta actitud, la entrada de Lukaku se imponía. No es lo mismo para los defensores marcar a Divock que a Romelu. De hecho, quedó claro con algunos trancazos del 9, que se llevó puesta a la defensa rival. Igual, nobleza obliga, Lukaku tampoco pesó en el partido, y no se puede explicar la derrota por su ausencia. Pero hubiese gustado verlo más minutos en cancha.

 Inexperiencia

exp

No por obvio hay que dejar de mencionarlo. Bélgica es una selección en formación. Se refundó hace 2 años, tras haberse dado cuenta que iba por el camino equivocado, teniendo como evidencia 12 años de ausencias en torneos importantes. En esos 12 años, Argentina jugó dos finales (Copas América 2004 y 2007) y tres cuartos de final (Copa América 2011, Mundiales 2006 y 2010). La diferencia está a la vista, y quedó en evidencia en la cancha del Mané Garrincha. La concentración, el compromiso, el amor propio, fueron superiores en Argentina, que además de jugar contra Bélgica, jugaba contra los cuartos de final. En cambio, los belgas se vieron superados por el marco y la instancia. Algo que no volverá a suceder cuando los tengamos de vuelta en los cuartos de final en una competencia de renombre.

Kompany siempre está

Belgium's Kompany walks off the field with an Argentina jersey on his shoulder after his team's loss at the end of their 2014 World Cup quarter-finals at the Brasilia national stadium in Brasilia

Lo del Kapy es fenomenal. Cada vez que Argentina llevó peligro al área belga, apareció para despejar. Tuvo solo dos fallas: la salida en la que, tras la presión de Messi, terminó dividiendo la pelota, y eso derivó en el gol de Argentina; y la otra jugada de gol de Higuaín, en la que se comió un caño del Pipita. Pero después estuvo impecable. Impasable en el mano a mano. Haciendo coberturas a las espaldas de los laterales. Despejando de cabeza los centros argentinos. Y saliendo jugando con la categoría que lo caracteriza, incluso con la presión alta que propuso Argentina, que le tapó constantemente la salida por el lado de Vertonghen.

Por Joaquín Mosquera (@joaquinmosquera)

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