Qué aprendimos de Bélgica en Brasil 2014

 

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Brasil 2014 fue el primer paso de esta nueva Bélgica. Se cerró la primera fase del proyecto que empezó en 2012 con las eliminatorias, y concluyó en los cuartos de final del Mundial, justamente el objetivo trazado desde un principio. El Hype belga ya se transformó en una realidad; quedó evidenciado en la Copa del Mundo.

Ahora toca dar el siguiente paso. Entrar en la discusión con las potencias para asentarse allí. Ese camino empieza el 9 de septiembre, en Israel, por la clasificación a la Eurocopa 2016. Pero antes, repasemos lo que dejó Brasil 2014 para el equipo de Wilmots.

1. Nadie tiene su puesto asegurado

Fellaini arrancó de suplente. Vertonghen se equivocó en el primer partido y comió banco en el segundo. Lukaku no rindió en los primeros dos partidos y Wilmots puso a Origi. Hasta Hazard terminó saliendo contra Argentina. Ante la abundancia, el puesto hay que ganárselo.

Belgium's Lukaku is substituted by his teammate Origi during their 2014 World Cup Group H soccer match against Algeria at the Mineirao stadium in Belo Horizonte

2. La columna vertebral

Si bien puede haber rotación, Difícilmente Wilmots decida prescindir de sus piezas clave en cada línea: Courtois, Kompany, Witsel, De Bruyne y Hazard. Alrededor de ellos arma el equipo, y pese a tener posibles relevos, son fundamentales para el funcionamiento de Bélgica.

columna

3. Wilmots juega con 14

En el Mundial, Wilmots volvió a demostrar que los cambios son vitales para él. Puso a Fellaini y Mertens en el primer partido y ellos marcaron los dos goles para dar vuelta el partido ante Argelia. Origi entró contra Rusia y anotó el gol del triunfo a 2′ del final. Origi también entró en contra Corea y fue decisivo para el gol de Vertonghen. Contra USA fue el turno de Lukaku; entró para el tiempo extra y rápidamente marcó la diferencia con una asistencia y un gol.

Belgium's Marouane Fellaini (L) celebrates with Dries Mertens after scoring a goal during the 2014 World Cup Group H soccer match between Belgium and Algeria at the Mineirao stadium

4. Bélgica no entra al cien

Los primeros 15 minutos, este equipo sale a estudiar al rival. Sin demasiada agresividad, prefieren no arriesgar en los primeros minutos, en los que un gol en contra puede ser muy doloroso -lo que quedó en evidencia contra Argentina-, ya que desarma cualquier plan.

dormidos

5. La Zona Bélgica

Si en los primeros minutos este equipo es inofensivo, en los últimos es letal. La paciencia con lo que juegan suele rendir frutos en los 20 minutos finales de los partidos. Allí es cuando este equipo marca la diferencia. A Argelia le anotó al 70′ y al 80′; a Rusia al 88′; y a Corea del Sur al 74′. A USA lo pasó por arriba en el tramo final, pero Howard evitó la caída de su valla una y otra vez. Recién en el tiempo extra logró desnivelar.

6. Falta un goleador

Esto puede ser visto como una virtud o como un defecto. En los 15 partidos oficiales disputados por el equipo de Wilmots, anotaron goles 12 jugadores distintos. El máximo goleador es De Bruyne, con 5. De los delanteros, Lukaku marcó 3, Benteke 2 y Origi 1. En el Mundial, el delantero titular no marcó en ningún partido, ya que tanto Lukaku como Origi la metieron entrando desde el banco.

Muchos llegan al gol, y eso es bueno. Pero que el 9 la meta más seguido es fundamental. Absorbe la presión del gol, liberando a sus compañeros a cumplir sus respectivas funciones.

Belgium's Romelu Lukaku reacts after missing to a chance to score during their 2014 World Cup Group H soccer match at the Maracana stadium in Rio de Janeiro

7. Origi es cosa seria

Wilmots apostó por él ante la lesión de Benteke y le salió bien. Ingresó bien contra Argelia, mojó contra Rusia, fue decisivo contra Corea del Sur, y la volvió a romper contra USA. Contra Argentina estuvo desconectado, pero se debió sobre todo al trabajo de la defensa argentina.

Divock vuela. Tiene una velocidad increíble. Se mueve por todo el frente del ataque, tirando piques y atacando los espacios. Pero también aguanta bien la pelota de espaldas, y eso se debe a que es un jugador muy técnico. Juega con la pelota bajo la suela y difícilmente pierde el control de la misma. Un hallazgo más que importante. Es sin dudas la gran revelación del equipo en Brasil 2014.

8. El lateral derecho todavía deja dudas

Toby Alderweireld es un gran defensor, eso no está en discusión. Pero todavía se nota que no siente la posición de lateral. Lo disimula bien, porque es difícil de pasar en el mano a mano, es rápido para los cruces, va bien de arriba, y tiene buen pie. Pero cada puesto tiene sus particularidades, y ahí es donde no termina de convencer. Por momentos se cierra mucho, se desordena, y le falta la proyección de un jugador acostumbrado a jugar pegado a la raya; esos que van hasta el fondo y llegan por sorpresa. Algo que Vertonghen sí demostró por el otro costado.

Belgium's coach Marc Wilmots hands the ball to Alderweireld during their 2014 World Cup Group H soccer match against Russia at the Maracana stadium in Rio de Janeiro

Vanden Borre tuvo su oportunidad contra Corea y no lo hizo mal, pero lamentablemente se lesionó y quedó fuera del certamen. Pero el de Anderlecht es un tiro al aire. Pasa bien al ataque, pero es más desordenado que Toby. Eso sí, sus lujos están siempre, no por ser un Mundial se iba a achicar.

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9. LTA Mourinho

Los hinchas del Chelsea se lamentarán por siempre el segundo semestre de 2013, en el que De Bruyne regresó al equipo tras su paso por Werder Bremen, y Mou lo hizo calentar el banco durante seis meses. O ni siquiera, porque la mayoría de los partidos no lo tuvo en cuenta ni como relevo. El desenlace fue el obvio: Chelsea vendió a De Bruyne a Wolfsburgo.

Se van a querer matar porque Kevin confirmó en el Mundial todo lo que venía demostrando. No por nada lo apodamos el Mago. Es el conductor del equipo. Todos los ataques de Bélgica pasan por sus pies. Él empieza las jugadas, ya sea con pases cortos o recuperando pelotas en mitad de cancha, y muchas veces es también quien las termina, rematando o con asistencias. Las pide todas, y difícilmente pierde alguna.

En el Mundial demostró su talento, no del todo, claro está, pero se vieron destellos. Quedó en evidencia la importancia que tiene en el equipo, siendo decisivo en los resultados. Le puso la pelota en la cabeza a Fellaini para el primer gol contra Argelia, y después robó en mitad de cancha para sacar la contra que concluyó en el gol de Mertens. Contra Estados Unidos se anotó con un gol y una asistencia en el tiempo extra para meter a Bélgica en cuartos de final. Argentina entendió que la clave pasaba por neutralizarlo, y le puso a Biglia y Mascherano encima los 90′. Tan bien lo marcaron que se terminó tirando a la derecha para evitarlos.

Belgium's De Bruyne celebrates at the end of the extra time in their 2014 World Cup round of 16 game against U.S. at the Fonte Nova arena in Salvador

10. El Kapy

Si De Bruyne es el conductor, Kompany es el dueño del equipo. Así como Argentina tiene a Mascherano, Bélgica tiene a Kompany. Un líder dentro y fuera de la cancha. Un ejemplo para sus compañeros, y para todos los que vienen detrás. Su juego no tiene fisuras. Es impasable. Es elegante. Y hasta casi hace un gol de taco contra USA. Kompany puede ser tranquilamente el próximo técnico del los Diablos Rojos, o el próximo presidente de la Real Federación Belga de Fútbol, o hasta derrocar a Nixon como presidente del Mundo en el futuro.

Belgium's Kompany, holding an Argentina jersey, walks with his down after his team's loss at the end of their 2014 World Cup quarter-finals at the Brasilia national stadium in Brasilia

11. Todavía no vimos lo mejor de Hazard

El Mundial de Eden fue una decepción. Esa es la primera lectura; la que se lee y se escucha más seguido. Pero no fue tan así. ¿Se esperaba más de él? Sí, ¿Podía dar más? También. Pero entre eso y los calificativos que le pusieron hay matices. Hazard fue importante en el ataque belga, pidiendo la pelota y haciéndose cargo de tenerla cuando el equipo necesitaba descansar en él. También desequilibró, pero no tanto como se esperaba, y no tanto como él sabe que puede hacerlo.

No metió goles, pero dio dos asistencias. Él sabe que puede dar mucho más, que se puede convertir en ese jugador determinante que se espera que sea. Pero no esperemos que sea el conductor del equipo. Esa función le pertenece a KDB. Ah, y no nos olvidemos que recién tiene 23 años. El mejor fútbol de Eden está por venir, y le dará muchas alegrías a Bélgica.

Belgium's Hazard gestures during a training session in Mogi das Cruzes

12. Se despidió a lo grande

El compañero de zaga de Kompany era una de las grandes dudas antes del Mundial, ya que Van Buyten viene jugando cada vez menos en Bayern Munich, y su edad dejaba dudas de cómo respondería en la máxima competencia. Pero Wilmots no dudó. Optó por la experiencia de Daniel. Por su amigo, con quien representó a Bélgica en su último Mundial.  Y él respondió. A sus 36 años, fue uno de los mejores defensores de la Copa. Jugó todos los minutos y lo hizo en un altísimo nivel.

Seguramente haya sido la última función de Van Buyten con la selección de Bélgica. Su futuro es incierto, hasta puso en duda su continuidad en el fútbol. Sea cual sea la decisión que tome, tendrá nuestro apoyo, porque en Brasil demostró que es un grande de verdad.

Belgium's Van Buyten, wearing a shirt dedicated to his children, claps his hands at the end of his team's 2014 World Cup quarter-finals against Argentina at the Brasilia national stadium in Brasilia

13. Axelle Despiegelaere

¿Lo mejor de Bélgica en el Mundial? Puede ser… Con tan sólo 17 años deslumbró a todos en Brasil con su belleza en las tribunas belgas. Porque esto también es Bélgica. Quizás los Diablos Rojos hubiesen tenido mejor suerte con Axelle alentando en el Mané Garrincha contra Argentina. (Lástima que después nos rompió el corazón develando su pasado como cazadora)

Belgium fans wait for the start of the 2014 World Cup Group H soccer match between Russia and Belgium at the Maracana stadium in Rio de Janeiro

Por Joaquín Mosquera (@joaquinmosquera)

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Un comentario en “Qué aprendimos de Bélgica en Brasil 2014

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